Al pensar en sanar las heridas, siempre nos vienen a la mente aquellas heridas que nos infringieron otros, a lo largo de nuestra historia, vidas, familia, galaxias… Si bien, la sanación de las heridas del alma en templos de luz, con energías amorosas y compasivas como María, Kwan Yin… y/o con rosas, empiezan a ser algo conocidas, se hace necesario aún explorar más lo que las plantas nos pueden aportar.
Frecuencias olfativas con la ayuda de aceites esenciales y perfumes, códigos que portan y abren en esencias florales como Bach, sus sonidos y vibraciones as través de runas, por ejemplo.
Es ya el momento de sanar las heridas que hemos infringido. Forman parte de nosotros también y no pueden seguir en la sombra. Sintámoslas por un instante, sin culpas, integrando la sabiduría detrás de la experiencia, enfrentándonos a la verdad sin velos por fin. Con la fuerza de nuestro dragón, para ser por fin en unidad tu verdad pura. Alquimia del corazón. Sabela Bernárdez, naturópata en Pontenatur
